Era una noche cálida, la ciudad se veía maravillosa desde el décimo piso del departamento, la luz estaba baja y ese vestido me daba una vista espectacular de su escote.
las notas del soul se mezclaban con el humo y el alcohol. Nuestras miradas se encontraban y las palabras, totalmente innecesarias, me llevaron directamente a tus labios, a tu cuello, a tus brazos. Los cigarros se consumieron en el cenicero.
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