sábado, 24 de diciembre de 2011

lucía, lucía

lucía barría la entrada de su casa por enésima vez. la entrada estaba reluciente, sin embargo, la vida de ama de casa es aburrida y para lucia, barrer la entrada y ver la gente pasar se había convertido en un aburrido pasatiempo. pero, una tarde lucia sintió en su pecho el corazón alborotado, por un momento dejo libre el espíritu de aventura que le habían quitado los años barriendo y planchando. cuando lucia vio su escoba salpicada de sangre tibia y roja supo que iba a tener un nuevo pasatiempo.

no seria difícil deshacerse del cadáver, su cabeza maquinaba a toda velocidad. se sentía diez quizá veinte años mas joven. nunca habría imaginado que la cabeza destrozada de su marido que yacía muerto en el suelo le traería tanta diversión a su rutina monótona. no tenia remordimientos. después de todo, las enormes y ahora pálidas manos de su marido le habían querido estrangular mas de una vez. y no solo a ella. nadie lo extrañaría. solo un poco de tierra. fácil. pero quedaba una pregunta en la mente de lucia. ¿cuantos mas habría por ahí? ¿cuantos mas le servirían de diversión a lucia y su ensangrentada escoba? . hay mucho tiempo para planear eso pensaba y relamiéndose, limpio lentamente la poza de sangre del piso. la sangre del hombre que había dormido con ella los últimos 30 años.